Bianca Borges

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IEC-CONADU. Mircoles 13 de abril del 2022

Dirigenta de la Organización Continental Latinoamericana y Caribeña de Estudiantes (OCLAE)







¿Qué piensan como organización de estudiantes sobre las posibilidades que pueda brindar o lo que pueda llegar a ocurrir en la Conferencia Mundial de Educación Superior?

Desde la OCLAE tenemos de verdad una preocupación sobre la participación en la Conferencia. Lo que hemos visto hasta ahora, desde el último año, cuando nos empezamos a movilizar hacia la conferencia, es que en la construcción de la conferencia no hay un esfuerzo para que se garantice una participación democrática de organizaciones populares alrededor del mundo, y mucho menos de Latinoamérica. Por eso, junto a ENLACES, con el que tenemos trabajo en común, y junto a organizaciones de trabajadores, de rectores, de profesores, lo que nos preocupa es que un espacio que va a definir los rumbos de la educación, los retos de los próximos años, va a tener una fuerte presencia de sectores privados, del capital financiero, lo que no está de acuerdo con nuestra opinión sobre lo que debe ser la educación pública, gratuita, de calidad. Entonces, nuestra expectativa es al menos hacer un contrapunto y exponer nuestra opinión de que la educación en Latinoamérica no puede pasar por un proceso de avance de la privatización, de que tiene que ser inclusiva, tiene que buscar la liberación de los estudiantes. Creo que nuestra principal expectativa es poder hablar de nuestra experiencia en cuanto movimiento estudiantil y de lo que queremos para la educación y es que sea universal, que esté de acuerdo con los retos y los desafíos de nuestra sociedad, especialmente ahora que se ha mostrado tan importante para combatir la pandemia, para desarrollar investigación, para producir vacunas. En resumen, para nosotros lo que importa es garantizar el acceso a la educación para todos los estudiantes y también garantizar que la educación esté conectada con los desafíos de la sociedad. 

¿Qué trabas están identificando en materia de acceso y permanencia en los estudios a nivel latinoamericano? ¿Qué impacto tienen los procesos de privatización?

La OCLAE se organiza desde las federaciones estudiantiles nacionales y algunas otras organizaciones que no son nacionales pero tienen relevancia en sus países. Tenemos una campaña que se llama “Educación no es mercancía” que ya lleva más de 20 años y desde ella tratamos de proponer nuevos medios de ingreso a la universidad, considerando a poblaciones nativas y otras poblaciones que no están incluidas. En Latinoamérica tenemos una gran disparidad porque hay países en que se tiene una educación superior que es en su mayoría pública y accesible para la población y otros en los que el escenario es de exclusión. Trabajamos en nivel continental con la campaña, pero también a nivel nacional. Hay una acción intensa de las federaciones estudiantiles con gobiernos, con los rectores, no solo en el nivel institucional sino también haciendo manifestaciones en las calles, en las universidades, para que se garantice la educación y la permanencia de los estudiantes. Ese escenario se ha agravado con la pandemia. Hay muchos estudiantes que no volvieron a las escuelas o a las universidades porque, con la crisis económica, se quedaron sin otra alternativa que trabajar para ayudar a sus familias. Eso en Brasil ha pasado mucho: casi un 30% de jóvenes no volvieron a las universidades después de la pandemia y en la enseñanza secundaria llega a 50%. Lo que pasa en Brasil es que la mayoría de la gente está en instituciones privadas de enseñanza superior, así que si se quedaron sin empleo o tuvieron disminuido su sueldo por la pandemia también están endeudados. Los que estudian en las universidades públicas tienen dificultades de permanencia porque tampoco se han garantizado políticas que garanticen que la gente tenga plata para mantenerse en la universidad pública, que es gratuita pero se tiene que gastar en la habitación, la comida, el transporte. A nivel nacional las federaciones tienen un trabajo diario en torno a esa falta del acceso y de permanencia. 

¿De qué manera los sistemas públicos deberían responder a esa necesidad de acceso?

Este es un tema en el que tenemos mucho que avanzar. Nosotros tenemos como prioridad absoluta a la inclusión y a la equidad de género, en la educación y en los espacios de representación institucional en las universidades. Pero la verdad es que en la mayoría de los lugares seguimos muy atrasados. No hay políticas contundentes para garantizar la inclusión de las mujeres o de grupos raciales. En Brasil sí tenemos una política de reserva de vacantes que es importante y que hoy garantiza que el 50% de las vacantes en las carreras de las universidades públicas sean ocupadas por personas que provienen de escuelas públicas y también por quienes se autodeclaran negros. Es una tentativa de revertir la elitización que vemos en la educación pública superior en Brasil. Pero aún se tiene mucho que avanzar, no solo en Brasil sino en los otros países. Cuando hablamos de las mujeres no vemos políticas efectivas que estén siendo adoptadas. Otra situación que tenemos es que las mujeres que logran ingresar en la educación superior aun tienen que sufrir violencia de género, tienen que sufrir asedio sexual. Siguen aconteciendo procesos de exclusión, procesos de violencia y discriminación de género. 

¿Qué está planteando el movimiento estudiantil a nivel continental para dejar atrás estas prácticas de machismo en la universidad?

Desde la OCLAE buscamos siempre valorizar los liderazgos femeninos, que son mayoría en las federaciones estudiantiles hoy. Se ve que en los espacios de representación política sí se ha avanzado. Se hace necesario un avance de la conciencia entre los hombres que trabajan con nosotras en cuanto a organización estudiantil, pero creo que en eso estamos más avanzados. Lo que hace falta es avanzar en el tema institucional en las universidades. Es importante que consideremos el tema de las chicas que tienen hijos, que muchas veces tienen que dejar la universidad o no tienen el apoyo que deberían. La inclusión de las mujeres que tienen hijos es una cuestión de interés de toda la comunidad y es un deber de la sociedad proteger a los niños y a ellas para que no queden marginalizadas porque no tienen las condiciones para seguir sus estudios. Además, está el tema de la salud reproductiva, en el cual se ha avanzado un poco en algunos países. Otra cosa que tenemos definida es que el estudio de género, de la discriminación de género y la igualdad de género, sea interdisciplinario, que no sea un tema aislado, sino que sea parte de todo el currículo. Para que avancemos en la política en ese sentido, antes tenemos que avanzar en la conciencia de la gente. Hace falta esa acción militante. Una de nuestras mayores contribuciones, en eses sentido, es valorizar el liderazgo femenino y hacer debates de inclusión y de interseccionalidad. 

¿Cuál es la contribución de los docentes, las docentes, les docentes, no solo las mujeres, en garantizar condiciones de mayor igualdad a todo nivel en las universidades? 

Creo que los docentes deben ser aliados en este sentido. Dado que tienen influencia sobre un número muy grande de estudiantes, tienen que contribuir para avanzar en la conciencia para combatir la desigualdad no solo en su discurso sino también en su método en clase. No es raro que tengamos situaciones en que las alumnas sufran asedio sexual o discriminación de género por parte de los propios profesores, que desacreditan lo que están diciendo y valorizan más las intervenciones de los estudiantes que son hombres. Creo que hoy, entre los docentes, sí se da en general una postura más progresista y por eso los veo como aliados. Pero creo que su papel es hacer clara la interseccionalidad del tema de la igualdad de género, con todo lo que menciona en las clases y también en su método educativo: no adoptar métodos que puedan oprimir a las mujeres o que privilegien a los hombres, que es lo que pasa muchas veces en espacios de debate en las aulas. 

¿En qué situación se encuentra la integración regional?

Desde la OCLAE creemos que es muy importante que tengamos una organización conjunta con los otros sectores educativos para la participación en la Conferencia Mundial. Creo que en Latinoamérica nos hemos logrado organizar en este sentido, principalmente desde el espacio de ENLACES y desde otros espacios en que estamos trabajando, como con rectores y profesores. Eso sí que hace falta porque tenemos mucha más voz todos juntos que si estuviésemos fragmentados. Ese trabajo conjunto ha sido muy importante para nosotros. 




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